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Cirujano Dentista

  • Prácticas profesionales

    La práctica profesional se refiere al conjunto de actividades específicas de aprendizaje práctico-reflexivo que se realiza en vinculación con las personas, comunidades, organizaciones, instituciones o empresas de la realidad socio-laboral y profesional a las que se integran alumnos y docentes para adquirir habilidades, conocimientos y valores para el análisis y solución de los problemas sociales como parte de un proceso de integración de la docencia, el servicio social permanente y la investigación.
    Es la forma que tiene el profesional de influir prácticamente en la vida social y productiva de la sociedad, al incursionar en el campo profesional con la autoridad suficiente para sugerir, analizar, criticar, transformar y proyectar nuevas formas de realización y respuestas a las necesidades sociales.
    En este sentido, se plantea la formación profesional y su práctica como una educación para la vida que genera actitudes, habilidades y disposiciones orientadas al desarrollo humano. Por ello, la práctica profesional requiere, de acuerdo a la estructura académico-administrativa de la institución, espacios propios de ejercitación dentro de la misma formación a través de la investigación, la docencia, el trabajo en equipo y el servicio.
    Para el caso de la Licenciatura en Cirujano Dentista, los escenarios para la realización de las Prácticas Profesionales Supervisadas de las diferentes áreas de formación que conforman el Plan de Estudios, así como los lineamientos y los manuales respectivos, deberán establecerse en el Departamento correspondiente debiendo gestionar lo necesario para establecer por lo menos una clínica periférica con  20 unidades dentales, para que tenga la capacidad suficiente para alcanzar el objetivo de lograr el aprendizaje significativo apegado a la realidad.
    Para el caso de las 48 horas de práctica asignadas a la unidad de aprendizaje de Odontogeriatría, se basan en el hecho de  que se ha identificado que la población que acude a recibir atención en Clínicas Odontológicas Integrales no excede de los 65 años, se gestionara ante las autoridades competentes, convenios que permitan que la actividad práctica se realice en escenarios externos, en donde se concentren personas del grupo de la tercera edad, como podrían ser; estancias o centros de retiro, sindicatos y/o instituciones gubernamentales como centros de desarrollo.
    Podrá elaborarse entonces un catálogo de plazas o escenarios de práctica, donde se incluirán solicitudes de convenios con las instituciones interesadas en contar con estudiantes de la licenciatura en Cirujano Dentista.
    Será necesario garantizar que exista la cantidad suficiente, además de apropiados escenarios de práctica. El Coordinador del programa educativo deberá hacer las gestiones correspondientes al caso.
    Como sucede para la elección de bloque del área de formación especializante, o para un campo clínico de Servicio Social, la selección o distribución de plazas para los escenarios de práctica entre los estudiantes, se hará durante la primera semana de clases del ciclo escolar y se tomará en cuenta como primer criterio de selección, el promedio del mismo.
     
     
    LA LICENCIATURA EN CIRUJANO DENTISTA
    CONTEXTO INTERNACIONAL, NACIONAL Y REGIONAL
     
    Evolución de la educación odontológica en México
    La enseñanza de la odontología en México, durante los poco más de 110 años de su evolución, se ha caracterizado por un enfoque eminentemente práctico que la vincula al servicio y que, en mayor o menor medida, le ha permitido contribuir a la satisfacción de las necesidades esenciales de la población, particularmente, en lo relativo a la salud bucal.
    La enseñanza formal de la odontología en México inicia, concretamente, el 19 de abril de 1904, fecha memorable en la que se inaugura el Consultorio Nacional de Enseñanza Dental, adjunto a la Escuela Nacional de Medicina, antecedente de la actual Facultad de Odontología de la Universidad Nacional Autónoma de México, hecho que se identifica como el primer intento para formalizar la educación odontológica en el país y el antecedente institucional de la que fuera la primera escuela de esa rama, hoy la Facultad de Odontología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).1
    En 1923 se estableció la segunda escuela, dependiente de la Escuela de Medicina de la Universidad Autónoma del Sureste, actualmente Universidad Autónoma de Yucatán (UADY). Dos años después se creó la escuela de la Universidad de Guadalajara, incorporada también a la Escuela de Medicina. No fue sino hasta 1912 que la escuela de odontología se independizó de la Escuela de Medicina de la UNAM, siguiéndole la de Guadalajara en 1926 y Yucatán en 1937. Para contextualizar la situación imperante en México, se debe tomar en cuenta que la formación de recursos humanos en odontología, antes del año 1904, se realizaba mayormente fuera del país, sobre todo en los Estados Unidos de América y en algunos países europeos.2
    En 1910 se produjo el Informe Flexner, patrocinado por la Fundación Carnegie, que no solo orientó la enseñanza de la medicina, sino también a la mayoría de las disciplinas relativas a las ciencias de la salud. A los efectos de este fenómeno en la odontología, Vilaca los denomina; paradigma de la odontología.3 En 1936 se fundó la primera escuela de odontología dependiente de una universidad privada, la Universidad Autónoma de Guadalajara.
    En la década de 1960 se manifestaron dos fenómenos importantes en el campo de la educación odontológica. Por una parte, se produjo un aumento en la demanda de educación superior, sobre todo en el área de ciencias de la salud, llegando la matrícula de la carrera de medicina en esos años a su nivel más alto; así mismo, se observó un aumento sustancial de escuelas de odontología en el país.
    El incremento en la fundación de escuelas de odontología en instituciones privadas de educación superior se inició en los años setenta. Hasta el año 2012, existían en el país un total de 107 escuelas privadas dedicadas a la formación de odontólogos.4
    Durante muchos años la búsqueda de innovaciones para vencer la resistencia de los cambios en los planes de estudio de la enseñanza de la odontología fue ardua y constante, dando como resultado la instrumentación de un nuevo modelo curricular en varias de estas escuelas, denominado Sistema de Enseñanza Modular (SEM), promovido entonces desde diversos organismos nacionales e internacionales. La innovación de este sistema de enseñanza tenía como objetivo la búsqueda de la integración. Otro cambio importante que se produjo durante esos años fue la creación de espacios físicos dentro de las instituciones educativas aplicando los principios de atención odontológica a cuatro manos y la simplificación de la práctica clínica. En cuanto a lo conceptual, se dio un gran impulso al modelo de triada ecológica, por lo que esta etapa ha sido caracterizada por algunos autores como "ecologista".
    Durante los años ochenta disminuyó la creación de escuelas de odontología dependientes de universidades públicas (dos en esa década); mientras tanto, solo se crearon seis en universidades privadas. Es en este momento que se inicia un intenso debate sobre la enseñanza de la odontología, tanto en México, como en otros países de América Latina; este debate se concretó en diversos foros nacionales, bajo la tutela de la Federación Mexicana de Facultades y Escuelas de Odontología  (FMFEO), mientras tanto, en el terreno internacional, la Organización de Facultades, Escuelas y Departamentos de Odontología y la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe (OFEDO/UDUAL), espacios en los que se realizaron profundas revisiones, tanto en los modelos educativos y de servicios adoptados, como en los planes y programas de estudio. Es por eso que esta etapa ha sido denominada "Latinoamericana".
    A fines de los años ochenta y principios de los noventa, se inició un proceso de revisión de los planes de estudio en la mayoría de las escuelas de odontología, obteniéndose nuevos planes de estudio creados por las Facultades de Odontología de la UNAM y de la UADY, que son las escuelas más antiguas del país.5
    Los cambios curriculares que se realizaron produjeron resultados significativos. En la actualidad existen escuelas que continuaron con una estructura por asignaturas, aún cuando incorporan elementos teórico-prácticos de prevención; otros, incrementaron la carga horaria del área social, el trabajo clínico a cuatro y seis manos, y la atención de pacientes de manera integral en clínicas organizadas para que el estudiante realice actividades por especialidades y resuelva los problemas según su grado de avance y que en el último año atienda integralmente a los pacientes. Asimismo, se incorporó a la actividad clínica la participación de personal técnico auxiliar formado en otro nivel educativo, como es el caso del Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (CONALEP), y se organizaron programas de odontología preventiva y educación para la salud coordinados con el sector público.
    Finalmente, se pueden identificar tres tipos básicos de organización curricular para las carreras en México: por materias o asignaturas, por unidades integradas (conocida también como organización por áreas de conocimiento) y por el método de solución de problemas (que también se conoce como Sistema de Enseñanza Modular o simplemente organización por módulos integradores). Conviene señalar que los tres tipos de enfoque llegan a coexistir en algunos casos.
    La estomatología, concebida como una ciencia de la salud, es un eslabón importante en el ámbito de bienestar biopsicosocial de los individuos, ya que el comportamiento epidemiológico de las enfermedades bucales en los países en vías de desarrollo muestra una marcada relación del estado de salud bucal con la salud integral, que repercute en la calidad de vida de la población.
    Actualmente, las condiciones de salud-enfermedad oral, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), se resumen en el siguiente listado:
    Las enfermedades bucodentales más comunes son la caries dental y las periodontopatías.
    Un estimado entre el 60 y 90% de los escolares de todo el mundo, padece caries dental.
    Las enfermedades periodontales graves, que pueden desembocar en la pérdida de dientes, afectan entre el 5% y el 20% de los adultos de edad madura; esta incidencia varía según la región geográfica.
    La incidencia de cáncer bucodental es de entre 1 y 10 casos por 100 000 habitantes en la mayoría de los países.
    Los defectos congénitos, como el labio leporino y el paladar hendido, se dan en uno de cada 500-700 nacimientos; la prevalencia de nacimiento varía sustancialmente entre los distintos grupos étnicos y zonas geográficas.
    Del 40% al 50% de las personas VIH-positivas sufren infecciones fúngicas, bacterianas o víricas, que suelen aparecer al principio de la infección.
    La atención odontológica curativa tradicional representa una importante carga económica para muchos países de ingresos altos, donde del 5% al 10% del gasto sanitario público guarda relación con la salud bucodental.6
    SALUD BUCODENTAL.
    Los Estados Unidos Mexicanos, de acuerdo a estadísticas de la OMS, se encuentra entre los países de más alto rango de frecuencia de enfermedades bucales.7
    La prevalencia de caries dental es una medida primordial de la salud bucal y un indicador de las perspectivas a largo plazo para una dentición natural y funcional. En México, de acuerdo al Sistema de Vigilancia Epidemiológica de Patologías Bucales (SIVEPAB), la prevalencia de caries dental es de 94.9%. En relación con la edad, en todos los grupos es elevada, superior al 87%; sin embargo, en la población mayor a cuarenta años, la prevalencia es superior al 97%, con un índice CPOD (Dientes permanentes Cariados, Perdidos u Obturados) promedio de 13.1, considerado por la OMS como muy elevado, de los cuales 6.6 corresponde a los dientes cariados, 3.4 a los perdidos y 3.1 a los obturados. En general, el promedio de dientes cariados (CD) es superior entre los jóvenes en comparación con pacientes de edad avanzada. Posterior a los 60 años el componente más importante es el perdido (PD). Aproximadamente el 59.7% tiene algún signo de enfermedad periodontal, un poco más de la de la quinta parte (20.7%) padece gingivitis (detectada a través de la hemorragia al sondeo), 4.8% signos de enfermedad periodontal leve (bolsas periodontales superficiales) y 1.2% signos de enfermedad periodontal avanzada (bolsas periodontales profundas).8
    Las enfermedades bucales, por su alta morbilidad, son identificadas entre las cinco de mayor demanda de atención en los servicios de salud del país, situación que genera la necesidad de grandes gastos económicos que rebasan la capacidad del sistema de salud y de la misma población dificultando más la situación, ya que en la actualidad los sistemas de salud públicos de nuestro país tienen un margen reducido de acción para resolver la problemática de salud bucal, ya sea por la infraestructura, recursos humanos o esquema de atención dental. Sin embargo, es importante señalar que la mayoría de las enfermedades bucales pueden ser controladas con actividades preventivas y de diagnóstico temprano, para una disminución significativa de sus secuelas incapacitantes, como ha sido demostrado científicamente.9
    En el estado de Jalisco, de acuerdo al SIVEPAB, las condiciones de salud oral son las que se muestran en el siguiente listado:
    La prevalencia de caries dental en escolares de 6 años es de 60.91%, así como el CPOD en escolares de 12 años es de 1.6.
    La proporción de pacientes con fluorosis dental es de 6.0.
    El edentulismo en mayores de 18 años es Bajo (˂20.0)
    El promedio de dientes extraídos por caries dental, en adultos de 65 a 74 años, es reportado como Muy Bajo (˂10.0).10
    Por lo tanto, para alcanzar un nivel optimo de Salud Bucal, se requieren políticas adecuadas destinadas a mejorar la educación en salud bucal y reducir los efectos de los factores de riesgo comunes. De este contexto deben partir las universidades para su planeación educativa para, con ello, formar Cirujanos Dentistas acordes a las necesidades y demandas de su entorno, además de ser competitivos, de alta calidad y con una actitud ética y humanística.
    “La complejidad en el escenario internacional que hoy se reconoce, impacta directamente los saberes y quehaceres de cualquier institución educativa. Atender los retos que plantea a la Universidad un entorno global, le requiere de profundos procesos de reflexión, evaluación y toma de decisiones para orientar su desarrollo a través no solo de reconocer y potenciar sus recursos, instrumentos y espacios, sino incorporando también los avances científicos y tecnológicos.”11
    La cita anterior, del Plan de Desarrollo 2014 – 2030, del Centro Universitario de Ciencias de la Salud, detalla de manera muy concreta, el escenario sobre el que se debe orientar, en los tiempos actuales, el quehacer de las instituciones educativas, principalmente de las de carácter público. En este sentido, la Universidad de Guadalajara y el Centro Universitario de Ciencias de la Salud viven momentos de profundas transformaciones hacia la consolidación de una sociedad humanista, democrática, protagónica, participativa, multiétnica, pluricultural, plurilingüe e intercultural, en un estado de derecho y justicia.
    Concretamente, por lo que refiere al egresado de la Licenciatura en Cirujano Dentista, se pretenden atributos compartidos que son considerados importantes por la sociedad, atributos como la capacidad de aprender, analizar y sintetizar. Por lo anterior, en la formación de las nuevas generaciones, se deben reforzar el respeto y reconocimiento a la diversidad, y la interculturalidad como uno de los principios rectores, con pertenencia sociocultural, así como la capacidad de participar activamente en la transformación social, reforzando su compromiso social e impulsando la vinculación con el entorno, así como la equidad, el desarrollo sustentable y la conciencia ecológica.12
    El ejercicio de la Odontología en la actualidad ha tenido un cambio de paradigma hacia un enfoque integral en salud que ha obligado a construir un perfil del egresado que no solo se dedique a cuidar la enfermedad, sino que, sobre todo, se ocupe de prevenir la aparición de ésta y a promover estilos de vida saludables en el individuo y la comunidad, dentro del marco ético del ejercicio profesional.
    Los posicionamientos de los principales organismos internacionales sobre el presente y futuro de la educación superior coinciden en señalar cuatro grandes desafíos que configuran una agenda mínima de asuntos públicos que los Estados y las sociedades han enfrentado en años recientes y continuarán enfrentando en el futuro próximo, si han de consolidar sus sistemas de educación superior como palancas de desarrollo:
    El mejoramiento de la calidad y de la equidad en el acceso a la educación superior;
    El desarrollo de la investigación y de la innovación;
    La internacionalización, regionalización y mundialización, y
    La responsabilidad social de la educación superior.13
    En relación a los avances científico tecnológico y su impacto en el campo de la profesión del Cirujano Dentista se puede decir que, en los últimos tiempos los avances en esta materia han ido de la mano con los adelantos tecnológicos. Durante su formación el Cirujano Dentista deberá obtener competencias profesionales que le permitan trabajar en equipo en forma inter y multidisciplinaria con los profesionales de todas las áreas de la salud, deberá ser un médico de la cavidad oral y de sus estructuras adyacentes, actualizar sus conocimientos y adquirir las habilidades y destrezas que le permitan manejar los nuevos materiales y equipos, sin perder de vista a la persona como un ser biopsicosocial. Los adelantos tecnológicos, avalados por la ciencia, permiten mejorar la atención de los pacientes, mejorar la calidad en la prestación del servicio sin descuidar el criterio clínico y ético. Para la formación del futuro profesional, se requiere una nueva filosofía de la odontología preventiva y, de ser necesario, mínimamente invasiva.

    1. Compromiso institucional con la calidad académica.

    Antecedente de acreditación.
    El Programa Educativo de la Licenciatura en Cirujano Dentista, fue evaluado por los CIEES en los años 1996 y 2005. Por CONAEDO en abril 29 del 2004. Como resultado de esas evaluaciones, se cuenta con Nivel I de CIEES y acreditación del PE por cinco años a partir de abril del 2004. (pp55)
     
    El primer proceso de evaluación fue el realizado por CIEES el 3 de Noviembre de 2005 obteniendo el nivel 1 en relación a la acreditación, el cual tendría una vigencia hasta enero del 2016.
    El segundo proceso se realizó por el Consejo Nacional de Educación Odontológica (CONAEDO), organismo acreditador de programas académicos en odontología, perteneciente al Consejo para la Acreditación de la Educación Superior (COPAES) el 30 de Abril de 2004 y tendría una vigencia de 5 años.
    El tercer proceso fue la obtención de la Reacreditación otorgada por COPAES/CONAEDO el 31 de Marzo de 2010 con una vigencia de 5 años.
    El cuarto proceso fue la obtención de la acreditación internacional otorgada por la Organización de Facultades Escuelas y Departamentos de Odontología (OFEDO), de la Unión de Universidades de América Latina (UDUAL), el 17 de Mayo de 2011 y con vigencia al vencimiento de la Reacreditación otorgada por COPAES/CONAEDO.
    El quinto proceso fue la obtención de la reacreditación nacional otorgada a partir del 4 de enero del 2016 con vigencia de 5 años (COPAES/CONAEDO)
    El sexto proceso consistió en la obtención de la acreditación internacional y fue otorgado por  Generation of Resources for Accreditation in Nations of the America (GRANA), con el Dictamen numero: GRANA-17-1-009-2016 Alburquerque. NM, 15 de enero de 2016 y con una vigencia de 5 años.